Podar un árbol no debería significar cortarlo hasta que “quede lindo”. En el arbolado urbano, la poda debería ser selectiva: eliminar únicamente las ramas secas, enfermas, dañadas o aquellas que se cruzan entre sí.
También puede ser necesaria cuando una rama compromete la seguridad del entorno: por ejemplo, cuando se dirige hacia la calle o una senda peatonal, o cuando toca cables de la vía pública.
Así lo explica Guillermo Villarroel, paisajista de Jardinería GV, consultado por Asocia Ilícita sobre algunos de los principales mitos y errores relacionados con la poda.
¿Cuanto más se poda, más fuerte crece?
No.
Villarroel advierte que la poda excesiva debilita severamente al árbol. Y hay algo que puede confundir: después de una poda drástica suelen aparecer ramas nuevas muy rápidamente.
Pero ese crecimiento no significa que el árbol se haya fortalecido.
“Tras una poda drástica suelen brotar ramas nuevas muy rápidamente. Este crecimiento no es sinónimo de fuerza sino una reacción de supervivencia”.
Es decir: el árbol está intentando recuperarse de una pérdida importante de su copa.

Qué le pasa a un árbol cuando lo podan de más
Para Villarroel, una poda excesiva puede generar varias consecuencias.
Inanición: al tener menos hojas, el árbol realiza menos fotosíntesis y produce menos alimento para su sistema de raíces.
Raíces débiles: al recibir menos nutrientes desde la copa, las raíces pueden comenzar a morir, afectando la estabilidad del árbol.
Plagas y enfermedades: cada corte genera una herida expuesta que puede facilitar el ingreso de hongos, bacterias e insectos perforadores.
Quemaduras solares: cuando se elimina gran parte del follaje, la corteza que antes estaba protegida queda expuesta directamente a la radiación solar y puede agrietarse.
Por eso, ante la pregunta de si una poda puede debilitar un árbol, la respuesta de Villarroel es clara: sí, cuando no se realiza correctamente.


¿Hay que podar todos los años?
Tampoco.
Villarroel señala que la poda debe realizarse durante el reposo vegetativo, habitualmente en invierno, para minimizar el estrés del árbol.
Pero eso no significa que cada invierno haya que agarrar la motosierra.
La intervención debería realizarse solamente cuando existe alguno de los motivos mencionados: ramas secas, enfermas, dañadas, cruzadas o que generan algún tipo de riesgo.


¿Cuándo un árbol puede representar un peligro?
De acuerdo con Villarroel, entre las situaciones que pueden requerir una intervención están las ramas que tocan cables, las que se dirigen hacia la calle o aquellas que interfieren con sendas peatonales.
La clave, entonces, no es preguntarse simplemente si un árbol es grande o si sus ramas “molestan”, sino qué riesgo concreto existe y si ese riesgo puede resolverse mediante una poda selectiva.


El error más común: el desmochado
Cuando se le preguntó cuál es el error más frecuente que observa al podar árboles, Villarroel fue contundente: el desmochado.
Se trata de una intervención drástica en la que se elimina una parte muy importante de la copa. Y es justamente el tipo de poda que puede producir las consecuencias que describe el especialista: pérdida de hojas, debilitamiento de raíces, exposición de la corteza y mayor vulnerabilidad frente a plagas y enfermedades.
Por eso, una copa prácticamente desaparecida no necesariamente significa que el árbol haya sido “bien podado”. Puede significar que se podó demasiado.
En Bahía Blanca no se puede podar el árbol de la vereda por cuenta propia
Hay además una cuestión que muchas veces se desconoce: los vecinos deben solicitar autorización al Municipio para podar o extraer un árbol.
Según explicó Villarroel, el pedido se realiza a través del Centro de Atención al Vecino en la web municipal. Allí se debe justificar el motivo de la intervención —por ejemplo, interferencia peatonal o vehicular, problemas con luminarias o carteles, riesgo de caída de ramas—, indicar la dirección y se puede incluso adjuntar una fotografía del árbol.
La poda por cuenta propia está prohibida y requiere autorización y supervisión municipal.


Entonces, ¿cómo saber si un árbol necesita poda?
La respuesta puede ser bastante más sencilla de lo que parece:
No se trata de cuánto podemos cortar. Se trata de cuánto necesita realmente el árbol.
Y, sobre todo, de entender que una poda drástica no es una demostración de fuerza ni de cuidado.
A veces, un árbol que vuelve a llenarse rápidamente de ramas después de haber sido mutilado no está creciendo mejor. Está intentando sobrevivir.
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