“En verano el centro de Bahía Blanca puede registrar hasta 6°C más que barrios alejados”.
La frase no salió de Twitter ni de un vecino enojado por el calor: surge de investigaciones realizadas por la Universidad Nacional del Sur y el CONICET sobre el impacto del arbolado urbano en la ciudad.
Mientras Bahía Blanca atraviesa veranos extremos, los árboles empiezan a dejar de ser un tema “estético” para transformarse en infraestructura urbana básica. Y sin embargo, todavía hay cuadras enteras sin un solo árbol.


La ciudad del cemento caliente
Un informe publicado en 2022 (sí, un año antes del temporal que nos tiró 14.000 árboles) reveló que apenas el 18% del macrocentro tiene cobertura vegetal, concentrada principalmente en plazas y no en calles.
Se trata del informe “Confort térmico producido por la vegetación arbórea en el macrocentro de Bahía Blanca (Argentina)”.
El estudio detectó:
- cuadras completas sin árboles
- más de 300 canteros vacíos
- diferencias térmicas de hasta 6°C entre sectores urbanos y zonas periféricas
Es decir: menos sombra, más calor. Porque sí, un árbol enfría. Y bastante.


Según el mismo trabajo, debajo de la copa de un árbol solo llega entre el 10% y el 30% de la radiación solar. El resto queda bloqueado por el follaje, reduciendo la temperatura sobre veredas, paredes y techos.
Pero bueno… las hojas.
El árbol vs. la mesa
En distintas zonas comerciales, especialmente gastronómicas, el espacio público parece haber encontrado otros usos prioritarios.
Mesas, carteles, vehículos y estructuras ocupan veredas donde muchas veces no hay ni un árbol.
De hecho, el propio informe menciona que existen lugares donde el arbolado fue removido o reducido por actividades comerciales.

¿Quién tiene que poner los árboles?
En Bahía Blanca existe la Ordenanza 15.523, que establece que cada vivienda, edificio o comercio debería contar al menos con un árbol en su frente.
Y el Municipio te lo puede dar gratuitamente: a través de la aplicación y plataforma Mi Bahía, cualquier vecino puede solicitar especies para plantar en su vereda.

En una ciudad que perdió más de 14.000 árboles en los últimos años —especialmente tras el temporal de diciembre de 2023—, el debate ya no parece ser solamente ambiental.
También es urbano. Y bastante cotidiano. Porque cuando lleguen otra vez los 40 grados, probablemente todos volvamos a buscar exactamente lo mismo: sombra.
El informe completo
El trabajo “Confort térmico producido por la vegetación arbórea en el macrocentro de Bahía Blanca (Argentina)” fue realizado por investigadoras de la UNS y el CONICET y puede consultarse online en este enlace.









