Hace 140 años, en 1886 Bahía Blanca eligió por primera vez a un intendente. Votaron unos 4.000 hombres y eligieron a 5 concejales. Las mujeres no votaban, ¡obvio!
Entre los concejales eligieron a Teófilo Bordeu como intendente.
Bordeu era un Terrateniente de Chascomús, que casi no estaba en Bahía y por eso el que firmaba todo era el concejal Luis Caronti, como intendente interino.
Bordeu duró 6 meses y asumió Caronti, que sí era bahiense: militar y periodista. Fue el fundador de la Biblioteca Rivadavia. Y un dato: era masón.
Al año siguiente asumió formalmente como intendente y dejó su marca: impulsó la construcción del Hospital Municipal, después de la epidemia de cólera que hubo en la ciudad.
En 1928 le hicieron una estatua frente a la Muni, en calle Alsina, vestido con toga romana y un libro bajo el brazo: ahí empezó la confusión.
¡Si tiene estatua es importante! Y encima hizo de todo… Así fue que durante décadas muchos creyeron que Caronti había sido el primer intendente.
Encima cuando Caronti murió en 1917 dejó la mitad de su herencia al Hospital Municipal y la otra mitad a la Biblioteca Rivadavia.
Tuvieron que llegar investigadores de la UNS para poner orden a la discusión y decir que no, que Caronti no fue el primer intendente.









