La Plaza Rivadavia de Bahía Blanca no siempre fue un lugar para tomar mates tranquilo o para disfrutar con niños y niñas de los juegos: fue corral, campo de tiro, escenario de una hoguera y centro absoluto del poder local.
Posta: la plaza nació el mismo día que Bahía Blanca: el 11 de abril de 1828. Pero no nació como plaza sino como baldío.
Pastaban vacas, se ataban caballos y los soldados de la Fortaleza Protectora Argentina practicaban tiro.
A fines del Siglo XIX alguien dijo: “Che, esto debería ser una plaza de verdad”. Fue el intendente Rufino Rojas quien contrató al arquitecto francés Auguste Flamant para que la ponga linda: se alambró y se pusieron portones durante unos años.
Ya en 1903 se sacó el alambrado y empezó a estar abierta al público.
Pero no son todas historias de paseo: en 1859 ahí dejaron cientos de cuerpos de indígenas tras el llamado “último malón”. Algo que quedó en la historia como la “Hoguera del Escarmiento”…
La plaza hoy es un resumen de la historia argentina: colectividades, próceres, luchas y memorias.
Mirá cómo la fuimos llenando: en 1928 nos regalaron La fuente de los ingleses, también un homenaje de la comunidad israelí al Barón Mauricio de Hirsch, ehicimos la estatua de Luis Caronti, destacado vecino y nuestro falso primer intendente; en 1946 hicimos el monumento a Rivadavia, tras casi 50 años de idas y vueltas; en 1969 pusimos El monumento a la Madre.
Y desde esa década hasta acá pasamos por varias fuentes con agua que siempre se rompen.
También tenemos:
- Los pañuelos de Madres de Plaza de Mayo
- Unos juegos zarpados
- Un trébol de 4 hojas
- Unos bancos comunitarios
- Un tablero de ajedrez gigante
- Farolas de más de 100 años
- Un ombú peronista de 1946
- Unos baños públicos… ah no che! Ya no están!
- Una tipa colorada tucumana que tiene casi 100 año
- Un monumento al basket
Cada época tiene una marca. Nada está ahí porque sí… la Plaza Rivadavia no es solo un lugar para cruzar apurado. Es el corazón histórico de Bahía y uno de nuestros #EmblemasBicentenarios.
El escenario donde pasó y sigue pasando de todo. Si sabés mirar, la historia de estos 200 años está bajo tus pies.









