// ESPACIO CEDIDO AL HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE //
Mientras la política suele concentrarse en calles, transporte o presupuesto, en el Concejo Deliberante de Bahía Blanca existe un espacio que desde hace 8 años trabaja sobre otro tipo de problemáticas: grooming, ciberacoso, apuestas online, violencia digital, estafas y el impacto que tienen las redes sociales en niños, adolescentes y familias.
Se trata del Observatorio de Uso Responsable de Redes Sociales, un ámbito poco conocido que reúne mensualmente a representantes del Estado, universidades, escuelas, organizaciones sociales, profesionales de la salud mental, especialistas en nuevas tecnologías y organismos vinculados a la Justicia y la niñez.
“No es una mesa integrada solamente por concejales. Participan instituciones muy distintas que aportan miradas complementarias sobre problemas que cambian constantemente”, explicó Emiliano Aguirre, secretario del bloque PRO e integrante de la Comisión de Estadística, Diagnóstico y Capacitación del Observatorio.

Distintas miradas
El funcionamiento es sencillo: una vez por mes se realiza un plenario donde se ponen sobre la mesa las situaciones que aparecen en escuelas, organismos públicos y distintas instituciones.
Entre una reunión y otra funcionan comisiones específicas —como Diagnóstico, Comunicación y Capacitación— que avanzan sobre distintos proyectos y luego presentan sus conclusiones al resto del Observatorio.
Los temas tampoco se eligen al azar. Surgen de lo que observan docentes, profesionales, organizaciones, organismos especializados y de los nuevos desafíos que aparecen en los entornos digitales.

De hecho durante 2024 se realizó un relevamiento a través de encuestas en escuelas públicas y privadas de Bahía Blanca. Ahí el Observatorio reveló cuáles eran las principales preocupaciones de estudiantes, docentes y familias respecto del uso de las redes sociales.
Y ese diagnóstico se convirtió en la base sobre la que hoy se definen las prioridades de trabajo.
¿Qué preocupa hoy?
Según Aguirre, las discusiones actuales están atravesadas por varios fenómenos que crecieron en los últimos años.
Entre ellos aparecen el acceso cada vez más temprano de chicos y adolescentes a las redes sociales, el grooming, el ciberacoso, las apuestas ilegales, las estafas digitales y el impacto que empieza a tener la inteligencia artificial.
“La idea no es reaccionar solamente cuando aparece un caso grave. El desafío es construir herramientas para prevenir”, resumió.
Del Concejo a los clubes
Uno de los resultados concretos del trabajo del Observatorio fue la incorporación del programa Pulso Digital a la ordenanza que regula este espacio.
La iniciativa amplió las acciones de prevención hacia los clubes deportivos, bajo la premisa de que no solamente las escuelas forman a niños y adolescentes, sino también las instituciones deportivas donde pasan buena parte de su tiempo.
Actualmente el Observatorio también trabaja en la elaboración de manuales digitales gratuitos destinados a familias, docentes, instituciones deportivas y adultos responsables, con recomendaciones para prevenir distintos problemas vinculados al uso de las redes sociales.
8 años después
Para Aguirre, el principal cambio que produjo el Observatorio fue instalar estas problemáticas dentro de la agenda pública local.
“Hoy existe una red de trabajo entre escuelas, universidades, organismos públicos y organizaciones sociales que hace ocho años prácticamente no existía”, señaló.
Y aclaró también que el Observatorio no reemplaza el trabajo de organismos especializados cuando ocurre un caso de grooming o violencia digital, sino que busca fortalecer la articulación entre todas las instituciones que intervienen antes, durante y después de esas situaciones.

(El lanzamiento del Observatorio en 2018)
Un desafío que sigue creciendo
Las redes sociales cambian a un ritmo mucho más rápido que las leyes o las instituciones.
Por eso, sostienen desde el Observatorio, el trabajo no termina en cada reunión mensual. La apuesta es mantener un espacio permanente donde quienes enfrentan estos problemas todos los días puedan compartir experiencias, detectar nuevas tendencias y construir respuestas conjuntas.
Porque si hace 8 años el debate pasaba por Facebook o WhatsApp, hoy las preocupaciones incluyen inteligencia artificial, apuestas online, estafas digitales y plataformas que cambian mucho más rápido de lo que puede hacerlo cualquier ordenanza.
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